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Cómo Alcanzar Las Metas Efectivamente

Autor: Juan Sebastián Celis Maya - Experto en Metas Y Objetivos

Cómo Alcanzar Las Metas Efectivamente

Cómo Alcanzar Las Metas Efectivamente

Vamos llegando casi a mitad de año, y parece ayer cuando terminó diciembre y nos realizábamos nuestras promesas de año nuevo.

Por si no lo has olvidado, supongo que has estado pendiente de tus propósitos durante este año, y en todo caso, imagino que cuentas con una estrategia efectiva para Alcanzar las Metas Efectivamente.

Si en realidad no es así, este artículo es para ti, o si de cualquier manera, te gustaría incrementar tu efectividad en el logro de las metas que te has propuesto.

Muchos nos olvidamos de cuáles fueron esos propósitos a principios de año, y dejamos que el tiempo pase sin que nos enfoquemos realmente en lo que importa.

El día a día para muchos es fatal, y cuando no se tiene una visión holística clara de lo que se quiere lograr, es muy difícil salir de un ciclo vicioso que nos impide ver el bosque, por obligarnos a ver árbol por árbol.

Pues bien, la efectividad en el logro de metas es una habilidad más que podemos adquirir y todo esto como siempre, basado en buenos hábitos.

Uno de los hábitos que comenté en un artículo a principio de año fue el que comentábamos en el artículo: Enfrenta El Año Nuevo Con Valentía.

Este hábito implica el hecho de concentrarse en pocas o más bien una meta a la vez.

Una excelente analogía que quiero compartir contigo hoy –y para que entiendas a la perfección este principio–  es la del restaurante universal.

El Restaurante Universal

Vamos a suponer que llega un tipo a un restaurante del universo, en el cual puede pedir cualquier comida sin importar esta cuál sea.

El señor llega e inmediatamente los meseros con toda su amabilidad le invitan a sentarse en una mesa preparada especialmente para él.

En realidad podrían pasarle la carta, pero este señor interrumpe diciendo: “¡Mesero!, ¿Podría usted decirme cuál es esa comida que está en la mesa del frente?”.

A lo que el mesero le responde: “Por supuesto señor, es Lasagna con Pie de Manzana”.

“¡Tráigame eso, por favor mesero!”. Con mucho gusto señor, no tardaremos.

El mesero se acerca a la cocina, y le indica a los cocineros que el señor ha tomado su decisión, y estos no tardan en empezar a cocinar su excelente cena, cena que ante los ojos de cualquiera, se ve muy apetitosa.

Algunos minutos después el señor llama al mesero: “¡Mesero!, he cambiado de opinión, ahora quiero unos buenos espaguetis con atún, queso parmesano y salsa de tomate”. “No hay ningún problema”, le dice el mesero. Cambiaremos su orden y en minutos tendrá sus espaguetis.

El mesero se acerca a la cocina y le dice a los cocineros, que se detengan en su proceso de cocinar la comida anterior, para esta vez empezar con la nueva.

Minutos más tarde, el señor vuelve a llamar al mesero y le indica: “Mesero, creo que ya no quiero esos espaguetis, la verdad es que vi que la chica de la mesa 23 tiene una comida interesante que si no me equivoco es sushi con aderezos”.

El mesero sin titubear le responde: “Por supuesto señor, ¿Desea cambiar su orden de nuevo?”. “Si, por favor, mesero”.

Una vez más cambian su orden y dejan de lado la preparación de la comida anterior.

Esta vez, tienen en cuenta el excelente sushi que el señor ha pedido.

Habían pasado al menos unos 45 minutos desde que el señor había llegado al restaurante. Muchos en ese tiempo habían alcanzado a llegar, pedir, comer e irse.

Pero el señor seguía empecinado en cambiar sus pedidos.

No olvidemos que este es un restaurante gourmet, y que las comidas son increíbles. Cuestión que no significó mucho para el señor en tanto que volvió a llamar al mesero una vez más:

“¡Mesero!, creo que ha pasado mucho tiempo, y quiero algo liviano, por favor tráigame más bien una ensalada”. “Con todo gusto, señor” Responde el mesero con una gran sonrisa.

Detiene la preparación de la comida anterior, pero no desaprovechan nada de lo hecho, pues otras personas si han aprovechado estas comidas.

Y no pasan 3 minutos más para que el señor, un poco después de que el mesero ha fijado la orden en la cocina, le diga al mesero:

“Mesero sabe que, la verdad es que ya se me acabó el tiempo, no alcanzo a comer y llegar a tiempo a mi destino, así que regáleme un vaso de agua, y yo vuelvo mañana”.

El mesero sin verle ningún problema en menos de lo que canta un gallo le entrega su vaso de agua, y el señor se va del restaurante sin haber comido nada.

¿Captas la idea?

Muchas veces nosotros actuamos como el señor que va al restaurante.

Similarmente este restaurante universal, podemos compararlo con el mundo en que vivimos.

Este mundo nos ofrece amplias posibilidades, que obviamente requieren un tiempo de preparación, no son inmediatas por lo que debemos esperar en ocasiones con algo de paciencia para obtener los resultados esperados.

Sin embargo, lo que ocurre en la mayoría de los casos es que cuando las personas se plantean una meta, la cambian al poco tiempo, cambian su orden y el universo se reorganiza para entregar la nueva comida.

Pero, esto implica que la meta anterior, ya no se encuentra en preparación, o al menos no para nosotros.

Y es por esto precisamente que decimos que las oportunidades no se pierden, sino que cambian de manos.

Escogemos dejarle a otros lo que hemos pedido y lo que nos ha llevado un tiempo de preparación y cocción.

No nos damos cuenta de que cambiando de metas e ideales en la mitad del camino, lo único que logramos es no lograr nada.

Si bien puede parecer un poco exagerado el ejemplo del restaurante, cuando analizamos la vida de las personas nos damos cuenta de que ocurre exactamente esto, sino algo peor.

Enfócate

Enfócate en el camino que te llevará a tu meta, enfócate en tu meta. Está bien que analices y tengas metas similares a las de otros –como el señor que pidió en principio una comida como la que tenían en la mesa del frente– pero lo importante es que no pierdas el enfoque, y que persistas sin importar qué, hasta que logres a toda costa esa meta.

Al “día siguiente” podrás volver y tener una deliciosa cena más, esta ves posiblemente un poco diferente, o más refinada.

Pero es difícil mantener el enfoque, cuando se quiere cambiar a cada momento lo que queremos lograr; es difícil que permanezcamos en el camino correcto, si cada vez que tenemos la oportunidad vamos a desistir y a querer lograr otra cosa.

La idea con este artículo, es que finalmente no tengas que aceptar un vaso de agua porque te alcanzó el tiempo. No dejes que eso pase, y en vez de eso, aprovecha las oportunidades que te da la vida, enfócate en una meta a la vez, y ten presente todo el tiempo qué es lo que quieres lograr. Comunícale a tu mesero cuál es tu pedido, y permanece inmutable ante el mismo con el objetivo de que este se pueda concentrar en fijar la orden, y los cocineros tengan para ti la comida lujosa que has pedido.

No olvides, que muchas veces la preparación requiere parte de tu esfuerzo y de tu acción, por lo que aparte de no perder el enfoque te recomiendo que tomes acción siempre que sea posible, no dejes de moverte hacia tu destino y de plantearte en todo momento la convicción de lograr tu meta. Para este fin sirve muchísimo visualizarte habiéndola logrado.

Si sigues este consejo, tu efectividad se incrementará significativamente y verás como te quedará mucho más fácil alcanzar tus metas.

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