Mentalidad De Resultados
Una de las mejores maneras de encontrarse completamente predispuesto al éxito y al bienestar, es la de contar con una mentalidad de resultados.
Muchas veces se nos ha enseñado a soñar.
Se nos ha dicho, que debemos tener metas, sueños, objetivos, propósitos… Y eso está bien. Si no los tuviésemos realmente el mundo avanzaría mucho más lento.
Es decir, que si no contáramos con ideas ambiciosas, y metas u objetivos que sobrepasasen nuestras expectativas “realistas”, que el mundo tendría un avance realmente muy lento, a merced de lo que algunos pocos podrían hacer respecto al tema del crecimiento, no sólo personal sino también social.
Sin embargo, a pesar de que nos enseñan desde siempre a soñar y constantemente nos repiten que no debemos dejar de ser como los niños, que creen (o saben) que todo lo pueden lograr, llega un punto en el que dudamos de si realmente soñar en grande y contar con metas ambiciosas funciona.
Esto, principalmente por el simple hecho de que nos enfocamos solamente en soñar, en soñar y en soñar.
Existen algunas personas sin embargo, en este mundo de hoy, que con las mismas enseñanzas que nosotros han logrado mejores y más grandes cosas.
¿Cómo lo hicieron? Es simple. Ellos tenían una Mentalidad de Resultados.
El objetivo de una mentalidad de resultados, es que podamos mantener nuestro enfoque en todo momento, en el destino al que nos planteamos llegar. Es con esta mentalidad, que no dejamos que las situaciones apremiantes nos derrumben y que logramos una autodisciplina y motivación mucho más fácilmente.
Adquirir una mentalidad de resultados te permite visualizar el resultado exacto de un proceso, antes de siquiera iniciarlo.
Es la habilidad de programar las metas y mantenerlas claras a través del tiempo en que se desarrolle la acción para llegar a ellas.
Es como cuando el futbolista antes de patear la pelota, la ha visualizado cientos de veces entrando al arco de la manera que quiere.
Sin embargo, muchos caen en la trampa de pensar, que la mentalidad de resultados es básicamente un ejercicio de imaginación, y lo cierto es que en vez de ser algo tan abstracto, como un conjunto de ideas o pensamientos en torno a un deseo, de lo que se trata es de una herramienta completamente práctica.
La mentalidad de resultados no sólo nos ayudará a mantenernos enfocados desde el principio hasta el final del camino en nuestras metas, sino que también nos permitirá reenfocarnos en caso de que perdamos el rumbo en cierto momento.
Una vez más, cuando hablamos de tener una mentalidad de resultados, no hablamos de tener una lista interminable de metas y sueños por cumplir algún día. Esto es lo que muchas personas hacen, e incluso lo hacen a principio de año. Para mediados del año, no saben siquiera dónde está la lista.
De hecho una mentalidad de resultados nos lleva mucho más allá de visualizar nuestras metas y objetivos cumplidos. Nos lleva a analizar en profundidad estos sueños y a encontrar los caminos necesarios para llegar a ellos, incluso cuando en principio, no tengamos ni la más remota idea de como lograrlos.
La cuestión principalmente yace en el hecho de que confundimos Resultados con Metas.
Muchas veces decimos que tenemos Metas que queremos Lograr, pero lo que realmente queremos es Resultados. En ocasiones creemos que es lo mismo, pero te sorprenderás al saber que si buscas lograr resultados, en vez de metas, el éxito llegará a tu vida mucho más fácil y rápidamente.
Veamos entonces las diferencias entre Metas y Resultados, para comprender exactamente de qué se trata esta mentalidad:
- Un resultado es específico y concreto
- Una meta puede ser genérica
- Un resultado representa una meta lograda, y no la meta en sí
- Un resultado, muestra claridad respecto a cómo puede ser alcanzado
- Una meta difícilmente indica el camino para llegar a ella
- Un resultado activa procesos subconscientes en nosotros y reprograma nuestra mente en sintonía con lo que queremos lograr
- Una meta muchas veces, lo que logra es crear en nosotros ciertas dudas de si efectivamente lograremos o no lo propuesto
Algunas personas, todavía se quedan flotando en la enumeración de las metas y no cuentan con una acción definida, ni un camino o derrotero, y mucho menos un tiempo o plazo para lograr todas y cada una de dichas metas enumeradas.
De este modo entonces, es muy improbable que dichas personas ajusten y optimicen sus recursos (tanto físicos como mentales) y sus acciones para el éxito.
¿Cómo Lograr Una Mentalidad De Resultados?
El primer paso para lograr una mentalidad de resultados, es el de tener en cuenta los recursos a utilizar y los medios para lograr nuestros deseos, más que los deseos en sí mismos. Es decir, no dejar que nuestra vida se llene de cosas que quisiéramos lograr algún día, sino trabajar arduamente día a día para lograr todo lo que nos proponemos. Todo esto parte, desde un punto de vista plenamente mental.
Por otro lado, una mentalidad de resultados debe ser Positiva.
Debemos recordar que la mente no procesa directamente los términos negativos. El ejemplo clásico de esto es cuando yo te digo: “NO PIENSES en un Avión Rosado”. Y claro ¿Qué es lo primero que haces?… ¡Pensar en un Avión Rosado!.
A pesar de que en la frase existe un NO completamente imperativo, nuestra mente parece no darse cuenta de ello y simplemente funciona con la información granular que posee.
Entonces, si somos negativos, difícilmente llegaremos a obtener los resultados que queremos, debido a que simplemente evitaremos las acciones que nos retrasan, y realizaremos otras que nos impiden avanzar.
En vez de decir cosas como: “NO QUIERO más deudas”. Debes decir: “QUIERO abundancia financiera y tranquilidad”.
Por otro lado, tus resultados a lograr, deben ser descriptivos y detallados.
Una buena manera para lograr esto es preguntarse ¿Cómo me sentiré cuando logre mi resultado?, y empezar a imaginar con lujo de detalles la forma como nos sentiríamos, lo que estaríamos haciendo en ese momento, la manera como invertiríamos nuestro tiempo, los lugares donde estaríamos, las personas que nos acompañarían… etc.
No vale pensar que todo saldrá bien y ya. Lo que vale es realmente imaginar el destino de manera muy detallada en términos de nuestros logros.
Hazte preguntas tales como:
¿Cuál es el resultado específico que quiero lograr?, ¿En qué tiempo planeo lograr dicho resultado?, ¿Que recursos necesitaré para llegar a dicho resultado?, ¿Con qué recursos cuento ahora mismo?, ¿Qué recursos deberé conseguir en el camino?, ¿Cómo conseguiré dichos recursos?, ¿Qué fallas posibles pueden ocurrir en la mitad del camino?, ¿Qué planes de contingencia tengo para atacar dichas fallas?, ¿Se vale o no se vale desistir en la mitad del camino por alguna eventualidad?.
Y llenar toda una hoja o incluso varias hojas, de un completo análisis de lo que se hará para lograr el RESULTADO en cierta meta, objetivo o sueño. Y fíjate que es todo un análisis, para un solo deseo. Así que si tienes varias metas y sueños por lograr, más vale que empieces a trabajar duro en cada uno de ellos y a manifestar los caminos para llegar al éxito.
Como ahora puedes notar, la diferencia es realmente grande. Empieza a tomar en cuenta una mentalidad de resultados en tu vida y verás la manera como lograr todo se te hará muchísimo más fácil con el tiempo.
Autor:
Juan Sebastián Celis Maya es un emprendedor y empresario apasionado por el Desarrollo Personal, creador del gran Entrenamiento "Conquista El Éxito".


Exelente análisis para concretar nuestros sueños!!! Manos a la obra, gracias!!
Muchas gracias por comentar
Hola Sebas, me parece muy bueno destacar la diferencia entre metas y resultados, una pregunta por que crees que nuestro cerebro no procesa la palabra no?de donde es que nos nace decir en alguna situación “yo no puedo hacerlo”
Hola Mónica, muchas gracias por tu comentario
Creo que todo viene desde nuestra infancia. Cuando estamos pequeños, por lo regular nuestros padres siempre preocupados por nuestros bienestar, intentan evitar a toda costa cualquier peligro o amenaza en nuestro entorno, y con esto, buscan enseñarnos a que nos debemos alejar de dichos riesgos.
Constantemente escuchamos que los padres les dicen a los niños:
- No te subas al asiento
- No saltes
- No grites
- No toques eso
- No juegues ahí
… etc.
Desde pequeños entonces, estamos condicionados a que muchas de las cosas que quisiéramos hacer en la vida, simplemente no las podemos hacer. En principio, por una buena causa, pero luego nos olvidamos de las causas y las razones, y creemos sin dudar, que muchas de las cosas que quisiéramos hacer, simplemente estarán prohibidas, no serán beneficiosas, o no valdrán la pena el riesgo. Esto sin contar los padres que golpean a sus hijos luego de que han desobedecido.
No sabría en tal caso cuál podría ser una buena solución, pero ahora que hemos crecido y estamos conscientes de nosotros mismos, deberíamos analizar si efectivamente los límites existen, o nos los imponemos nosotros mismos.
En cuanto al procesamiento del NO, quizás todo tenga que ver con la mente inconsciente, que procesa todo tipo de pensamientos de manera bastante primitiva, es una mente que no ha evolucionado intelectualmente como las demás.
Aunque bueno, ese es mi humilde punto de vista
¡Saludos!
MÓNICA el ser humano como especie y producto de la evolución con el paso del tiempo, anteriormente nuestros antepasados tenían que SOBREVIVIR y la única manera de sobrevivir era siempre estar alerta de cualquier peligro por lo que nuestro cerebro solo almacenaba la información relevante para la supervivencia que era cualquier estímulo negativo o que contenía información que nos avisaba del peligro. Por eso hoy en día recordamos con mayor frecuencia recuerdos negativos de fracasos y frustaciones antes que los positivos. Para un humano de hace 200.000 años le era más relevante acordarse del oso peligroso que vivia en el monte que del disfrute de la comida para poder SOBREVIVIR. Sin embargo hoy en día no necesitamos sobrevivir porque no tenemos tanto peligros como antes y tenemos que VIVIR y de ahí que nuestro cerebro proceso mayormente lo negativo, todavía no ha dado tiempo ha evolucioanr tan rápido de la manera en que lo hemos hechos nosotros. Anteriormente tu objetivo era reproducirte y defender a tus familiares y te morías a los 25 ó 30 años… hoy en día duramos de 80 a 100 y nuestro cerebro esta diseñado para los antiguos hombres y no para la vida en la ciudad.
PD: “Para mediados del año, no saben siquiera dónde está la lista” con esto me he descojonado un buen rato y me tirado al suelo jajajajajjajajajajajjajajaja
jejejeje
Gracias Guillermo por tu comentario
Gracias por complementar mi punto de vista y sin duda alguna tus argumentos son bastantes sólidos y explican sobremanera el por qué de nuestro negativismo.
¡Saludos!
Es cierto Juan se puede decir que desde pequeños crecemos con condiciones pero en el camino de la vida cada día es un reto por cumplir eso nos enseña a ser mejores en todo.
Excelente Juan un enfoque muy importante en lo que son realmente los resultados y las metas aporto también en decir que primero es tener una mentalidad de resultados a donde queremos llegar con conseguir esos objetivos y metas, que nos planteamos después?
Sabes Juan yo siempre he dicho; Apuntemosle a las estrellas para darles a las águilas, porque si les apuntamos a las águilas les vamos a dar a las gallinas..
Que quiero decir con eso, que mientras mas metas alcancemos no nos conformemos, veamos mas allá y alcancemos mas objetivos mas metas, es un buen ejercicio y sobre todo nos hará tener una mentalidad de resultados nos ayudara a ser mejores en todo lo que realicemos saludos
Wow Pablo, esa es una gran filosofía, de hecho es una con la cual concuerdo al 100%. Por lo regular nunca logramos desarrollar al máximo nuestros sueños, siempre llegamos cerca, a veces los conquistamos, pero la mayoría del tiempo sólo nos acercamos un poco.
De esta manera, mientras más grandes y ambiciosos sean dichos sueños, mejores cosas lograremos en la vida.
Un grandioso aporte Pablo, de gran valor para mí y para todos los que puedan leerlo
¡Saludos y muchas gracias por tus excelentes comentarios!
Creo entonces que lo negativo nos viene desde la infancia y es predominante ya que nuestro cerebro esta como cargandose recién, empezando a funcionar y oir más de mil veces la palabra “no” pues nos condiciona a eso y crecemos entonces en un mundo lleno de negatividad, yo tengo una niña de un año ocho meses y admito que le andaba diciendo a las cosas ” a todo no”, no hagas eso, no lo toques, etc. pero siempre le digo la razón o sea no lo toques porque es peligroso, porque quema etc., pero es cierto que cuando crecemos podemos cambiar esa actitud y absorver lo positivo de lo malo es lo que yo ahora a mis 29 años estoy haciendo, nunca es tarde supongo, bueno gracias por responderme chicos a Sebas y Guillermo…cariños…
Es un honor poder contribuir con nuestras humildes palabras.
¡Saludos!