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Respirar Conscientemente O Cómo Quedarte Contigo A Solas Durante Cinco Minutos

Autor: Juan Sebastián Celis MayaAutor: Juan Sebastián Celis Maya


Respirar Conscientemente O Cómo Quedarte Contigo A Solas Durante Cinco Minutos | Desarrollo PersonalFoto de respiración vía Shutterstock

Respirar Conscientemente O Cómo Quedarte Contigo A Solas Durante Cinco Minutos

Este artículo ha sido escrito por mi colega invitado, Jose Vicente… Espero que te sirva mucho 🙂

Vivimos en tiempos de prisa, de corre, de estrés y de más. Una sociedad donde todo se ha acelerado.

Un mundo donde las relaciones sociales se han viciado y prima el interés sobre la solidaridad.

Y donde priman formas de servidumbre moderna.

Y frente a todo ello debemos, o deberíamos ser conscientes de la importancia de parar, de frenar en nuestros objetivos materiales y nuestras metas sociales.

Deberíamos adquirir un momento de lucidez y plantarnos. Analizar bien si sabemos quiénes somos y hacía dónde queremos ir.

Necesitamos plantearnos el mundo desde un nuevo paradigma, entender si lo que creemos qué queremos es realmente lo que queremos.

O simplemente una imposición social que hemos adoptado como propia.

Pero la gente tememos hacernos demasiadas preguntas. No tanto por la pregunta en si, sino por la posible respuesta.

Vivimos en el auto engaño como medida terapéutica para no mirar cara a cara a los fantasmas que todos y todas tenemos.

Pues no temas. Porque estas cuestiones no deben ser un nido de frustraciones, sino más bien una ventana a una transformación personal que nos haga crecer como individuos.

Y ello no implica, necesariamente cambiar drásticamente nuestro mundo y nuestra vida.

Al contrario, significa contemplar nuestro mundo desde otra perspectiva.

Y para ello te proponemos una cita. Si, una cita muy peculiar. Y muy breve.

Una cita a solas contigo mismo. Una cita diaria. Una cita de cinco minutos cada 24 horas.

El sitio lo decides tu contigo mismo. No hace falta ir muy lejos. Y solo te llevará cinco minutos de los 1.440 que contiene un día.

Durante este breve espacio de tiempo solo debes hacer una cosa.

Que de hecho es lo único que no dejas de hacer hasta que mueres: respirar.

Peo no respirar simplemente, sino de forma consciente.

Y será una de las citas diarias más placenteras y gratificantes que hayas tenido nunca. Ya lo verás…

La Respiración Frente A Las Marañas Mentales Que Te Enredan

Cada mañana iniciamos un nuevo día con exigencias propias y ajenas y un alto grado de expectativas, la mayoría de las cuales acaban por no cumplirse (ui! que llega el estrés…).

Esas exigencias lo son, en la mayoría de las ocasiones, porque van aparejadas a gratificaciones sociales y materiales.

Ya sea en forma de reconocimiento personal o de nómina, o de cualquier otra índole.

Pero si desapareciesen esas gratificaciones, desaparecerían las exigencias, ¿o no?

Por otro lado, si analizas esas exigencias, su remuneración o recompensa es monetaria o material.

Y, en muchas ocasiones, lo que conseguimos mediante esa recompensa son bienes o reconocimientos que, ni tan siquiera, hemos decidido nosotros.

Más bien se nos ha impuesto como deseable la consecución de unos logros para mayor goce de nuestro ego: “me suben el sueldo, me cambio de coche, aunque el que tengo ahora funciona…

…Pero así, quien me rodea verá que me va muy bien. Porque ganar más dinero es sinónimo de que me va bien la vida”.

Y así, día tras día. Hasta que dejamos de respirar.

En definitiva: en nuestra carrera por cumplir expectativas (impuestas por nuestra sociedad y no deseadas desde lo más profundo de nuestro ser) no dejamos de “correr” y nos olvidamos de respirar.

De bajar nuestro ritmo y de preguntarnos ¿por qué corro?, o ¿hacia dónde corro?

¿Corro para cumplir con unos valores de vida estandarizados o corro porque no se a donde voy y es una huida hacia delante?

¿Crisis De Valores? Respirar Conscientemente Es La Solución

Quien tiene unas metas y unas expectativas que cumplir siente, a veces, una crisis de identidad, un estado de desidia y duda que le remueve todos los pilares de sus creencias.

Y en esa duda, en esa incoherencia manifiesta empieza a generarse una falta de sintonía entre lo que creemos querer y lo que realmente queremos.

Empieza así un proceso interno que desencadena diversos desequilibrios y trastornos mentales.

Algunos lo manifiestan como estrés. Otros como ansiedad o depresión.

Tenemos problemas para concentrarnos a para conciliar el sueño.

Y luego se manifiestan a nivel físico. Sentimos cansancio, fatiga, o incluso problemas de salud más serios.

Pero esa disconformidad entre lo que somos y lo que realmente sabemos que podríamos ser nos produce tal angustia que se manifiesta en otros planos de nuestra vida.

Asumimos hábitos de vida poco o nada saludables.

En facetas tan importantes como la alimentación, la salud mental o las relaciones sociales.

Tendemos hacia la individualidad, como observamos con el desarrollo de la tecnología o los hipnóticos dispositivos móviles.

Y todo eso se convierte en rutina, en hábitos que conforman nuestro espacio de confort.

Romper nuestro espacio de confort es un reto de envergadura para la gran parte de los que leemos esto.

Significa renunciar a lo que conocemos. O asumir que lo que hacemos, lo que nos rodea ya no es lo que queremos.

Y eso, la mayor parte de la gente lo reconoce como una derrota. Una derrota para nuestro ego. Pero no lo es.

Es un síntoma de querer evolucionar, de querer crecer como ser individual y ser colectivo.

Sin embargo, esa cita contigo mismo es algo que que evitamos.

Que posponemos porque es no querer escuchar que todo lo que conocemos ya no nos aporta nada.

Y eso da pereza. Mucha pereza.

Pero sobretodo miedo, muchísimo miedo. Así que nos quedamos como estamos… que no está tan mal.

Así ya sabemos a que atenernos y no debemos calentarnos demasiado la cabeza.

Es lo cómodo. Porque más vale malo conocido que bueno por conocer.

Cuanto daño hace este refrán.

Me gustaría encontrarme por la calle al que lo patentó y que me lo explicase… porque no lo entiendo.

¿Miedo A Respirar?

Sabemos que existe mucho temor, por desconocimiento, hacia este tipo de reflexiones personales tan profundas.

Para muchos rozan lo espiritual y ese terreno es fangoso y da vértigo, especialmente en occidente.

Pero ojo, no proponemos nada descabellado.

No te invitamos a que dejes tu trabajo y huyas a una cueva a vivir en el campo.

No te decimos que te montes un huerto ecológico y vivas con velas y placas solares. No.

Lo que te proponemos es que, pese a esa vida tan material y acelerada, seas capaz de focalizar y comprender como vivir esa vida.

A gestionar tus emociones y tu entorno de una forma más positiva y respetuosa contigo mismo. Ese es el primer paso.

En ese camino también habrá baches.

Pero el objetivo es mucho más importante y satisfactorio que un puñado de dolares.

Ese camino empieza por ti y acaba en ti. Y su primer paso es que estés contigo, a solas.

Si analizamos nuestra vida, la mayor parte del tiempo estamos rodeados de gente: en el trabajo, en el gimnasio, con la familia, con los amigos.

Somos seres sociales y eso está muy bien.

Pero estaría mejor si fuésemos capaces de buscar unos minutos diarios para estar con nosotros mismos, a solas.

No digo leyendo un libro o mirando redes sociales en tu móvil.

Me refiero a un momento contigo mismo, sin ningún estimulo visual, ni auditivo.

Un momento para charlar contigo. Para ser sincero contigo mismo. Para no engañarte y decirte que todo va bien (aunque no sea así).

Decíamos antes que es en occidente, en nuestra sociedad, donde más alejados estamos de estos paradigmas de auto conocimiento.

El sistema no nos invita a pensar, sino a producir, consumir y dormir para, al día siguiente, volver a ser productivos.

Y así cada día. Hasta que dejas de respirar.

Sin embargo, en otras regiones del planeta encontramos otros modos de vida, otros valores.

Especialmente en regiones de Asia o América.

Llegadas desde estos rincones del mundo encontramos diversos tipos de estilos de vida y de terapias ancestrales basadas en la quietud, la calma y el equilibrio de uno mismo.

Exacto. Nos referimos a técnicas como la meditación, el yoga, el tai-chi, el chi-qung, y un largo etcétera.

Este tipo de dinámicas han existido desde tiempos inmemoriales, pero cada vez más están calando en nuestra sociedad como válvula de escape ante la desidia y el hastío de muchas personas que se sienten perdidas en nuestra sociedad.

La capacidad que nos aportan estas técnicas milenarias nos permiten crear espacios de reflexión contigo mismo, nos proporcionan una capacidad de introspección y de lucidez.

Son herramientas para admirar, desde la consciencia, cuál en nuestra auténtica realidad.

Y nos dan las pautas para re definir esa realidad si es menester.

La Respiración Consciente Te Acerca A Ti Mismo

En casi todas estos procesos o técnicas de introspección subyace un elemento en común:

La importancia vital de nuestra respiración y su control.

Todo se reduce a un axioma: conocer y aplicar la respiración consciente como llave para trascender de nuestra realidad ególatra y adquirir consciencia de nuestro verdadero yo.

La respiración consciente es, este caso, una herramienta muy poderosa que nos permite controlar nuestro ritmo respiratorio.

Esto, a su vez, nos lleva a alcanzar estados de relajación muy lucidos que permiten también alejarnos de los peligrosos estrés, ansiedad, o depresión, entre otros.

De tal manera que la respiración consciente implica, lógicamente, adquirir consciencia de cada uno de las etapas que forman parte del proceso de la respiración.

Esto incluye la inhalación y la exhalación, pero también el proceso de retención del aire en nuestros pulmones.

Debemos visualizar este proceso, prestando atención a cada una de las fases:

Esto es tomar conciencia desde la toma del aire por nuestras fosas nasales hasta la exhalación final en este proceso cíclico.

Procesos Que Nos Ubican En El Momento Presente

Este tipo de respiración consciente es una técnica que se aplica en dinámicas como la meditación, el yoga o el tai-chi.

Gracias a estos ejercicios logramos acallar el ruido que nos abruma con el día a día y nos permite apaciguar nuestro estrés y ansiedad.

Son procesos reguladores que equilibran nuestras emociones pero que también tienen efectos fisiológicos sobre nuestro organismo.

Básicamente, porque ya sabes que nuestra salud física viene alterada por nuestras emociones.

Pues bien, la respiración consciente nos permite equilibrar nuestras emociones y nos proporciona herramientas para aclarar nuestros deseos, al mismo tiempo que frena el ciclo de nuestros pensamientos circulares.

Estos pensamientos circulares son bucles de pensamientos sobre problemas que nos atrapan y a los que no dejamos de dar vueltas. ¿Te ha pasado, a que si?

La respiración consciente supone una poderosa herramienta que nos permite combatir alteraciones de nuestra salud, en especial el estrés.

El estrés es un mecanismo natural que desarrolla nuestro organismo como reacción a peligros físicos o alertas emocionales.

Cosas que nos pasan cada día, vamos.

Puede que tu caso sea en el trabajo, con tu jefe, con tu pareja, con un vecino o con tus padres.

Puede ser una preocupación económica, una envidia o celos. Da igual. Lo que sea.

El estrés es la gran lacra del S. XX y XXI para nuestra sociedad. ¿Por qué?

Pues porque cuando nuestro cerebro libera el estrés en nuestro torrente sanguíneo todo se vuelve más “oscuro”.

Para empezar, obliga a nuestro organismo a desactiva sus funciones fisiológicas relevantes, como por ejemplo la digestión, o los procesos inmunes, o la presión arterial.

Y todo ello incide sobre nuestro cerebro.

Ya no pensamos con claridad: no analizamos racionalmente nuestra mejor opción.

Actuamos por impulsos sin reflexionar con claridad.

Buscamos nuestra “supervivencia” y actuamos en virtud de un sinfín de alteraciones.

Y todo ello dañan nuestro organismo, acaba por enfermarnos y debilita nuestra calidad de vida.

La Respiración Consciente: Tu Más Poderosa Herramienta

Pero la respiración consciente, por si misma, o como herramienta de acompañamiento en procesos como la meditación o el yoga permite aminorar y hacer desaparecer estos procesos alterados.

La respiración consciente nos permite focalizar nuestra propia respiración y despojarnos de esos pensamientos circulares que nos atemorizan.

Para ello podemos echar mano de diversas técnicas.

Por ejemplo, concentrarnos y centrarnos en un punto de nuestro cuerpo, especialmente de la cara.

En este proceso alcanzaremos un estado en el que pasará, a un primer plano, nuestra dimensión más natural y se diluirá nuestra identidad o ego.

En este proceso primario abandonamos cualquier distracción fugaz o pensamiento acerca de problemas intrascendentes.

Tomamos conciencia y adquirimos equilibrio y sosiego. Y resulta algo muy saludable.

Pero no nos engañemos. Somos conscientes de lo difícil de adquirir este tipo de hábitos en una sociedad tan abrumadora y acelerada como la nuestra.

Sin embargo la propuesta es bien sencilla: dedicar entre 2 y 5 minutos de calma y quietud.

Un pequeño frenazo en nuestro día a día. Un momento de calma que sosiegue nuestro ritmo de vida.

Una cita diaria contigo mismo. No hay excusa. No requiere de nadie más. Solo de ti. Ni siquiera el sitio es un problema.

Se puede desarrollar en la intimidad de nuestro hogar.

Pedro también al borde de un precipicio, en el banco de un jardín, o rodeado de una multitud en un partido de fútbol (bueno, esto ya es para profesionales y requiere cierta práctica, jajaja).

Y puede llevarse a cabo en cualquier momento del día.

Unas Pautas Para Iniciar La Respiración Consciente

Pretendemos animar a salir del espacio de confort. O mejor dicho, ampliarlo.

Introducir una rutina nueva que, por otro lado, no requiere de ningún aprendizaje previo. Solo de constancia.

Porque respirar lo haces a cada segundo. Pero respirar bien, eso ya es otro cantar.

Pero es como ir en bicicleta. Si ya sabes, no te costara perfeccionar tu técnica. Así que no es necesario un gran esfuerzo.

Básicamente es algo natural.

  1. Por cada intervalo de tiempo que empleemos para inspirar aire limpio, deberemos utilizar el doble de ese tiempo en expirar esa misma cantidad de aire desde dentro de nuestros pulmones. Es importante que inspiremos por la nariz.
  2. A continuación retendremos brevemente ese aire en el interior de nuestros pulmones. Sería algo así como una pequeña apnea, durante la que retendríamos el aire.
  3. Y a continuación, expiraremos por nuestra nariz (o boca) durante el doble de tiempo que empleamos en inspirar. Si usamos 4 segundos para tomar aire, emplearemos 8 segundos para expirar lentamente. Antes de iniciar el ciclo de inspiración-expiración realizaremos una breve apnea, o micro instante de “no-respirar”.

La explicación a este proceso se basa en que el funcionamiento de nuestro sistema nervioso parasimpático, que se encarga de la recuperación de nuestro organismo tras un proceso estresante y de devolvernos a un estado de equilibrio.

Esto tiene muchas connotaciones positivas, como por ejemplo, equilibrar las funciones vitales de nuestro cuerpo.

A saber: equilibrar el funcionamiento de nuestro aparato digestivo, de nuestro sistema respiratorio, de nuestro sistema cardiovascular y, especialmente de nuestro sistema nervioso y como hacer frente a nuestro consumo de energía y nuestra gestión emocional ante situaciones de estrés.

Todo ello dota de sentido al mensaje del monje budista Richard Tellstein, quien afirma que la respiración consciente “nos permitirá conectarnos con el momento presente”.

Algo tan complejo y sencillo podría ser la clave para un nuevo cambio de paradigma a nivel global e individual.

Es complejo porque, en los tiempos que corren, la añoranza y las frustraciones del pasado, junto a las dudas e inquietudes del mañana, nos bloquean y no nos permiten saborear lo único real que tenemos: el momento presente.

Pero es sencillo porque solo tenemos un momento: ahora.

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