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7 Hábitos Que Te Hacen Perder Dinero A Diario

Autor: Juan Sebastián Celis MayaAutor: Juan Sebastián Celis Maya



Quiero compartirte 7 hábitos que te hacen perder dinero, los cuales he descubierto a lo largo de mi camino.

Recuerda que la riqueza no sólo se basa en ganar mucho dinero, sino también en cuidar el que consigues y gastarlo e invertirlo inteligentemente.

Hábito 1. Gastarte Todo El Dinero Que Recibes Mensualmente

Cuando analizas, por ejemplo, los estados de cuenta de la gran mayoría de las personas, sus ingresos y gastos, por lo general siempre van a estar en un nivel muy similar, de lo contrario tendrían ahorros enormes, tendrían su cuenta bancaria o sus fondos de inversión llenos.

Entonces, pregúntate si esto es algo que te ocurre en tu caso también, y si de pronto estás tratando de justificarlo a través de decir que «es por necesidad que lo haces» o que «de todas maneras el dinero no alcanzaría para ahorrar» (lo cual vamos a ver que es mentira, más adelante).

En este caso, la idea primero que todo es conocer a dónde se va tu dinero en forma de categorías, saber exactamente cómo te gastas cada centavo.

Para esto es recomendable tener ya sea una hoja de Excel, una libretica en papel o una aplicación en tu celular en donde apuntes cada gasto y también cada ingreso por categorías, donde puedas ver un reporte estadístico que te indique en qué se te está yendo tu dinero y después hacer un presupuesto en el que digas «esto es lo máximo que me puedo gastar en esta categoría, mensualmente».

Aquí es donde la gente dice «pero es que hacer un presupuesto es aburrido, siento que me estoy limitando a mí mismo» …

…pero yo quiero que lo pienses de una manera distinta, quiero que pienses que: si haces un presupuesto, estás decidiendo conscientemente el destino financiero al que quieres dirigir tu vida y también estás dejando dinero para otras cosas que también son importantes, como la creación de tu riqueza en el largo plazo.

Es importante saber conscientemente si tu dinero se va mayormente en el alcohol, en el cigarrillo (para las personas que aplique), en las comidas rápidas, o en cualquier otra adicción que pudieras tener.

Ya que a veces las consideramos parte de los gastos normales, pero podríamos básicamente cambiar esos hábitos por otras cosas más saludables, no sólo para la salud sino más saludables para el bolsillo, o eliminarlas por completo y liberar una gran parte de tu dinero.

Hábito 2. Preocuparte Por Demostrar Estatus

Comprar ropa costosa, zapatos costosos, joyas, relojes, cualquier cosa para aparentar ante los demás, para «demostrarles» a tus amigos, familiares y/o colegas de trabajo lo que realmente vales.

La verdad es que, en últimas, a nadie le importa si tienes muchas cosas, si tienes una casa grande, si tienes un automóvil de último modelo, o si simplemente estás utilizando un carro viejo.

La verdad es que mucha gente ni conoce la diferencia, ni ve la diferencia.

Y si saben la diferencia y tú estás decidiendo ahorrar en el automóvil, en la casa en la que vives, y estás enfocado en crear tu riqueza a largo plazo, pues tampoco les debería importar a ellos cuáles son las decisiones que tomas financieramente y por qué las tomas.

Sin embargo, esto de tomar decisiones financieras con base en querer proyectar cierto nivel de estatus es un error que veo que muchas personas cometen.

De hecho, muchas personas que ven mis videos me comentan que yo no parezco rico, que yo no tengo ropa de rico (porque uso camisetas que no sé ni de qué marca son, no me importa, pagué probablemente alrededor de $10 dólares por cada una hace años y todavía están buenas; para mí, cumplen exactamente la misma función de comodidad y de confort, no están ni rotas ni dañadas)…

Hay decisiones que se toman financieramente en pro del progreso, en pro del crecimiento y en pro de la riqueza que te hacen dejar de lado un poco otras categorías que quizás no son tan relevantes.

Ahora, debes decidir cuáles categorías son relevantes para ti y en cuáles quieres invertir tu dinero (para algunas personas es gastarlo y perderlo por completo).

Por ejemplo, a mí me encanta la tecnología e invierto mucho dinero en tecnología; sin embargo, procuro que cada pieza de tecnología me produzca mucho más dinero del que yo gasto en ella.

Entonces, básicamente no es comprar estas cosas por estatus, sino porque lo veo y lo practico como una inversión.

Hábito 3. No Ser Agresivo Con El Pago De Deudas

Las personas que tienen deudas (grandes, medianas o pequeñas) básicamente deberían tratarlas agresivamente.

Con agresivamente me refiero a pagarlas más rápido, pagarlas en la mitad o en una décima parte del tiempo que se supone que están planeando pagarlas.

Hacer abonos al capital por encima de la cuota mínima; buscar compras de cartera o transferencias de deudas de un banco a otro, de una tarjeta a otra, para disminuir las tasas; buscar si los seguros que se están pagando mensuales son obligatorios o no (porque hay leyes de ciertos gobiernos que hacen que estos seguros no sean obligatorios y yo me los puedo quitar)…

En general: Buscar, tanto como sea posible, incrementar los pagos que estoy haciendo para salir de la deuda lo más rápido posible (asumiendo que esta deuda simplemente no es una deuda estratégica que tengo porque hice una inversión a largo plazo y la deuda estratégicamente tiene que pagarse a largo plazo, eso es tema para otro día).

La mayoría de la gente no está endeudada porque quiso utilizar dinero estratégicamente, sino porque quiso comprar algo para lo cual no tenía el dinero (sea un carro, una casa o cualquier otra cosa).

Hábito 4. No Buscar Un Precio Óptimo Para Todo

La verdad es que cuando se trata de, por ejemplo, buscar un precio mejor en un centro comercial y en diferentes negocios, a la gente le da pena ir a preguntar a cada sitio a ver cuál de todos tiene más económico el mismo producto.

Cuando se trata, por ejemplo, de un servicio (como el plan de teléfono o el internet fijo, o alguna cosa similar) les da pereza buscar; y, si de pronto encuentran algo que esté mucho más económico, les da pereza cambiarse.

Hay veces que tenemos una lealtad excesiva hacia las marcas, que deja de ser saludable en el punto en que empezamos a perder dinero si una marca nos tiene como clientes y no nos cuida como clientes (dándonos buenas ofertas e incluso dándonos los precios que les está dando a las personas que apenas se están convirtiendo en clientes).

Eso es muy común que ocurra, digamos, en las compañías que se enfocan en conseguir nuevos clientes y descuidan a sus clientes actuales, y eventualmente se empiezan a ir para otras empresas.

Pero hay gente que ni siquiera se cambia, y siguen pagando año tras año el mismo precio por el mismo servicio, sin mejoras, cuando ya el mercado ha cambiado totalmente.

A mí me pasó que una de las empresas en la que yo estaba me tenía un plan de hace 4 años y ya el internet (la cantidad de navegación de datos) no me alcanzaba para nada y todas las demás empresas, incluso ellos mismos, estaban manejando mejores planes por el mismo precio o hasta menos; no me lo querían cambiar, y me tocó simplemente irme de la compañía.

Hoy en día me llaman para que me pase a la compañía de ellos nuevamente, y claramente ya no lo voy a hacer porque en este punto ya tengo una mejor oferta del proveedor actual.

Estaría perdiendo unos $10, $20, $30 dólares mensuales desde unos cuantos años atrás sin darme cuenta, por no haber analizado estas diferentes opciones.

Lo mismo cuando vamos a comprar algo costoso, un computador o un celular por ejemplo, hay montones de lugares donde lo puedo comprar, tiendas en línea, páginas web que puedo empezar a buscar, opciones como comprar en el país de uno o importarlo desde otro país (que a veces es más barato con importación); lo mismo con los tiquetes de avión y todo lo demás.

No se trata de ser tacaño, de querer escurrir al máximo el rendimiento de mi dinero; sino de conocer el valor de mi dinero, el esfuerzo que me implica conseguirlo.

También sé que si el producto no tiene diferencia (no es que voy a comprar algo de baja calidad, o que voy a buscar algo más económico simplemente por ahorrar, sin que me importe que el producto o el servicio sea bueno), básicamente yo tengo todo el derecho de hacerlo y tengo todo el beneficio al hacerlo.

Hábito 5. La Compra Compulsiva

¿Cuántas personas van al centro comercial por diversión?

Cuando yo voy al supermercado que queda dentro del centro comercial más cerca de mi casa, me encuentro personas que van a divertirse ese día (bueno, y obviamente quiero que entiendas que no me refiero a que no hay que divertirse, solo que son personas que van sin una expectativa de qué quieren comprar, cuánto dinero quieren gastar, en qué quieren gastarlo) y se pasean a ver qué aparece, qué se les ocurre, qué ideas surgen de cómo gastarse su dinero.

Algunos ni siquiera van con un límite financiero definido, como «voy con X cantidad, 50-100 dólares máximo para gastar el día de hoy», sabiendo cuánto significa esto de mi presupuesto mensual y demás.

Es allí donde las personas empiezan a gastar en lo que no tenían previsto, innecesariamente, y se les va un poco de dinero más del que pensaban.

La verdad es que es cuestión de analizar qué tanto ese entretenimiento y esa diversión valen para ti, como para que te compres (por decirlo de alguna manera) un café de $10 dólares cuando en tu casa podrías hacer el mismo café por $1 dólar.

No se trata de siempre evitar gastar en todo, porque claramente no tiene sentido, como por ejemplo tratar de ver una película en la casa en vez de ir al cine, no; yo también voy al cine y a veces compro las crispetas que salen costosísimas (palomitas de maíz), las disfruto y no hay problema; pero hay que saber que estos gastos deben estar dentro de mi presupuesto y que no debería gastar compulsivamente.

Otra cosa que ocurre muy comúnmente es que sale algo en promoción que yo ni siquiera estaba pensando en comprar (ni se me había pasado por la mente), pero por solo estar en promoción inmediatamente decido comprarlo.

Esto pasa tanto, que las empresas ya saben que funciona muy bien y hacen promociones frecuentemente.

La forma inteligente de manejar eso es que yo espere a que esté en promoción lo que de todas maneras voy a comprar (si es que puedo esperar, sino sencillamente busco la empresa que me lo ofrezca a mejor precio, aún sin promoción, y listo).

Otra anécdota muy curiosa es algo que me decía una tía respecto a las compras del supermercado: No solo es irse con una lista de lo que hay que comprar (de manera que cuando yo vea algo que no esté en la lista me lo piense 2 veces, si es que lo necesito), también es no ir con hambre, porque cuando vamos con hambre (al supermercado, a comprar las cosas que necesitamos para la casa) probablemente vamos a tomar decisiones en base al hambre que sentimos y no en base a las necesidades de la casa.

Hábito 6. Pagar Intereses En Las Tarjetas De Crédito

Cuando estamos pagando intereses de tarjeta de crédito puede ser por una de dos razones: la primera es que compraste algo para lo cual no tenías el dinero completo, o la segunda es que se te olvidó pagar a tiempo.

Obviamente, respecto a la segunda no hay mucho que pueda decirte, simplemente es cuestión de poner recordatorios en tu celular o de utilizar alguna especie de aplicación o banco que te ofrezca la posibilidad de recordar estas cosas (a los bancos les encanta que a uno se le olvide eso, porque ellos simplemente te pueden cobrar tarifas y tasas más altas; ahí es donde ellos ganan dinero).

Lo primero, que es comprar algo para lo que no tienes dinero, es algo que no se debería hacer con una tarjeta de crédito a menos que sea el último recurso disponible y que sea por pura necesidad, mejor dicho, el caso extremo.

¿Por qué? Porque las tasas de interés de las tarjetas de crédito son las más altas que hay, hasta un crédito de libre inversión (pagando seguro de vida y seguro deudores) puede ser más económico que una tarjeta de crédito.

De todas maneras, cuando compramos con tarjetas de crédito estratégicamente, si vamos a hacer una compra en cuotas deberíamos buscar reducir esa tasa (negociando con el mismo banco o buscando que otro banco nos compre esa deuda, o haciendo cualquier cosa que nos mejore ese monto que debo pagar) y, como te dije antes justamente, pagarlo lo más pronto posible.

En mi caso, prácticamente nunca pago intereses de tarjeta de crédito (no recuerdo la última vez que lo hice) porque todas las compras que pongo en la tarjeta son cosas que yo de todas maneras compraría, es prácticamente usarla como si fuera una tarjeta de débito, solo que tengo unos días para pagar (dependiendo del tiempo en que lo haga, desde 15 hasta 45 días para pagar) sin intereses y las tarjetas de crédito que manejo no tienen ninguna tarifa, ninguna cuota de manejo, ni ningún costo adicional.

Otra cosa que podrías analizar es si tus productos financieros, como por ejemplo una supuesta cuenta de ahorros, te está cobrando una cuota de manejo mensual y en realidad lo que estás ahorrando se está perdiendo en costos bancarios.

Todas estas cosas nos permiten tener una perspectiva muy diferente respecto al manejo del dinero y saber que podríamos gestionarlo de una manera mucho más inteligente.

Otro problema de esta parte de las tarjetas de crédito es que, cuando compramos sin tener el dinero para algo, necesitamos obligatoriamente confiar en que ese dinero va a llegar.

Y si sabemos que va a llegar, podríamos mejor esperar a que llegue para comprarlo sin tomar una deuda a cuotas o comprar estratégicamente para pasar unos 45 días sin tener que pagar la primera cuota y así no pagar intereses.

Hábito 7. Guardar El Dinero En Una Cuenta De Ahorros Como Tal

O peor aún, en una cuenta corriente.

El dinero que les queda disponible mensualmente, el dinero que incluso están ahorrando (ya sea para comprar una casa o algo así), cualquier fondo de inversión, cuenta fiduciaria, casi cualquier cosa (menos una cuenta corriente o una cuenta de ahorro) te puede generar mejor retorno y mejor interés.

Quizás las cuentas de ahorro hoy en día son algunas de las más grandes estafas financieras que nos hemos acostumbrado a aceptar, porque los ahorros son solamente lo que nosotros hagamos, pero básicamente se convierten en lo mismo que una cuenta de depósito: te dicen que te generan intereses y rendimientos sobre tu dinero, pero es tan poquito que, cuando uno hace las cuentas, definitivamente no vale la pena en lo más mínimo.

Sí hay otras opciones que te permiten generar mejor interés.

Pregunta en tu entidad bancaria o en otras entidades bancarias qué opciones tienes para este tipo de manejos.

Con algunas puedes empezar con 20, 30, 50 dólares (o el equivalente en tu moneda local, tú harás la conversión); o sea que no se necesitan grandes cantidades de dinero, te generan intereses y rendimientos diarios y puedes colocar dinero en eso, depositar dinero allí y sacarlo en cualquier momento, sin límites, sin restricción, sin costos y sin tarifas.

Depende de la entidad bancaria, pero por lo general ese es el manejo.

Así que tener dinero en cuenta corriente o de ahorro no tiene sentido y te hace perder dinero todos los días.

Una vez más, te recuerdo que no se trata de ser tacaño, de no disfrutar la vida, no se trata de pensar simplemente que el dinero es netamente una herramienta para generar más y más riqueza, pero nunca disfrutar esa riqueza; sino que yo pueda definir una proporción de mis ganancias, de manera que diga «esto lo puedo destinar a diversión, a lujos, a gustos».

Lo que pasa es que las personas pobres, de clase media, por lo general piensan que están por encima de esos pequeños gastos, piensan que merecen esos lujos o esos gustos.

La verdad es que las personas ricas, verdaderamente ricas, valoran cada centavo y no buscan darle su dinero injustificadamente a las entidades diversas que existen, cuando simplemente podrían haberlo ahorrado e invertido.

En otras palabras: un dólar ahorrado es un dólar ganado.

Cuando yo valoro el potencial que tiene mi dinero, sobre todo a largo plazo, es cuando puedo apalancarme más en mis decisiones para crear riqueza a largo plazo, y en el futuro poder estar permitiéndome lo que otros disfrutaron hoy, a corto plazo, (y ni siquiera cosas exageradas, porque como te imaginarás esos salarios pequeños alcanzan solo hasta cierto punto).

Voy a poder estar disfrutando mucho más que la gente que piensa en el corto y en el mediano plazo.

Hoy en día, para compensar un poquito esa necesidad interna que tenemos como seres humanos, destino una pequeña porción de mis ingresos a eso, pero con un presupuesto y un límite.

Así me siento mejor, sabiendo que estoy manejando mis finanzas correctamente.

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